Widget Image

Descubre una exclusiva selección selección de Vinos y productos Gourmet originales, diferentes y audaces.

Servicio

A la hora de servir un vino pueden surgir complicaciones por la gran variedad de copas, sacacorchos, accesorios, la temperatura correcta a la que debe de estar el vino, qué vino servir dependiendo de la comida o cuál es el mejor procedimiento para decantarlo.

Por eso, a continuación ofrecemos algunos datos para obtener un mayor disfrute del vino y para que exprese sus mejores atributos.

TEMPERATURA

¿A qué temperatura servir el vino?

Es muy importante servir el vino a una temperatura adecuada ya que si no es así, puede provocar que pierda ciertos atributos. Hay que tener en cuenta que la temperatura dependerá del tipo de vino que se vaya a servir:

copa-tinto
TINTO

Se recomienda que estén a una temperatura ligeramente alta.  Tintos ligeros: de 11 a 14 grados. Se entienden por tintos ligeros los jóvenes, los maceración carbónica o aquellos con poca crianza.  Tintos con cuerpo: de 11 a 16 grados. Aquellos vinos que han pasado por una larga crianza en barrica, o con variedades más potentes.

copa-blanco
BLANCO

Suficientemente frió como para que resulte refrescante.  Blancos secos: se recomienda de 7 a 9 grados.  Blancos con cuerpo: se recomienda de 9 a 11 grados. Serían aquellos vinos que han pasado por barrica o han pasado por algún tipo de crianza, por ejemplo, sobre sus lías.

copa-rosado
ROSADO

Por sus ciertos grados de tinto combinado con su alma de blanco se recomienda servirlo de 8 a 10 grados. Cuanto más goloso sea más frío podemos tomarlos, pues tendrá suficiente cuerpo. En rosados “más vinosos”, deberemos subir un poco más la temperatura para poder disfrutar de sus aromas desde el primer momento.

LA COPA

¿Cómo elegir la copa adecuada?

La elección de la copa correcta para el vino aumenta el grado de satisfacción que proporciona el vino. Su forma y su tamaño son factores de importancia para una buena degustación, ya que ejercerá una influencia determinante en el sabor que presente el vino en la boca.

El cristal debe de ser lo más fino posible, liso y con una transparencia absoluta. Lo más importante es que el diámetro de la boca sea inferior al del cuerpo para que el vino pueda desplegar sus aromas y sean retenidos. El tamaño de la copa deberá ser suficiente para poder agitar el vino de forma natural. Tiene que estar provista de pie y pierna suficientemente largo para que se coja por ahí y no por el cuerpo, evitando así calentar el vino.

Existen diferentes tipos de copa para el vino, dependiendo de la clase de vino que se vaya a degustar. Para los tintos utilizaremos copas con boca amplia y redondeada, como la Copa de borgoña (con forma acampanada para girar el vino con soltura) o la Pinot Noir (de gran tamaño diseñada específicamente para llevar el vino hacia la zona del paladar). La copa del vino blanco es más pequeña y estrecha que la del vino tinto, ya que necesita mantenerse frío, por eso su pie es más alto. Para los vinos dulces se utilizan copas con un cáliz cónico alargado y más cerrado en la parte superior. Las copas de vinos espumosos tienen  forma larga y estilizada evita la pérdida de las burbujas gracias a su boca ligeramente cerrada.

DECANTACIÓN

¿Cuando servir una botella de vino?

A veces es necesario decantar la botella, normalmente cuando se trata de vinos viejos,  de un reserva o un gran reserva, o bien vinos que no hayan sido filtrados. El proceso de decantar se realiza para depositar (decantar) las partículas en suspensión que pudiera tener el vino, generalmente materia colorante que con el tiempo en botella acaba precipitando. Es importante hacer notar que estas partículas no son malas, pero es algo incómodo beber el vino con posos.

Mucha gente utiliza el decantador como método de oxigenación, aunque no sea este su objetivo. Los vinos que han pasado por un largo periodo de crianza en botella, suelen estar “cerrados”, presentan aromas de reducción, que sería el efecto contrario a estar oxigenado.

Para saber si un vino necesita oxigenación se debe de servir una copa y pasados diez minutos servir otra. Si se aprecian diferencias y una mejora en la primera copa comparada con la segunda quiere decir que el vino necesita oxigenarse. Aunque con la práctica, los aromas reductivos, “cerrados”, se perciben rápidamente y se aprende a detectar qué vinos requieren oxigenación. La decantación permite que el vino entre en contacto con el aire, lo que llamamos oxigenación. De esta manera, se recuperan los aromas frutales del vino.

El decantador se recomienda que sea de cristal para que podamos apreciar el color del vino. El cuello debe ser más estrecho que el cuerpo, ya que así el vino se desliza por la paredes oxigenándose poco a poco y despertando los aromas de este, además de favorecer la ventilación, en caso de que requiramos una mayor oxigenación. Podemos escoger entre diferentes tipos de decantadores, según nuestras necesidades.